La horrible historia del Callejón de Tanganitos

La horrible historia del Callejón de Tanganitos

Diego Rivera, de Guanajuato para el mundo
Convocatoria Estatal “Acervo Mitológico”
“El tesoro perdido de Las Margaritas”

Justo por la Plaza de Mexiamora se encuentra una casita de minúscula fachada, donde a mediados del siglo XVII habitó un hombre llamado Dionisio, a quien todos conocían en el barrio como “el encuerado” porque habitualmente vestía un traje de charro de gamuza color café.

Este malhechor era tuerto, ya que había perdido un ojo en una riña, y cubría el hueco de su cuenca con su alborotado cabello.

Tenía como esposa a una mujer abnegada, que con frecuencia era blanco de sus satánicos corajes. En una ocasión llegó dando de gritos a su esposa, la cual se encontraba moliendo maíz en el metate. Esta mujer tenía como acompañante un pequeño perrito al que cuidaba y protegía.

Ese día Dionisio le dio a su mujer tan tremendo bofetón que la hizo caer de espaldas sobre el brasero. El fiel animalito trató de morder a  Dionisio, pero él lo tomó por el cuello sacudiéndolo con furia, pues al parecer el diablo le aconsejaba hacer más grande el sufrimiento de la pobre mujer y aquel indefenso animal.

La mujer se arrastraba suplicando clemencia con gritos desesperados, pero Dionisio no la escuchaba, entonces el infame asesino le cortó de varios golpes los huesos de las manos; y luego la abandonó a su suerte. Después de un rato, la mujer murió.

Dionisio fue atrapado y luego fusilado frente a la casa de don Manuel Morales.

En el lenguaje coloquial la gente del pueblo nombraba tanganitos a los huesos que integran los dedos de las manos. Y por eso aquel callejón que fuera escenario de la tragedia, para lo sucesivo se denominó “el callejón de Tanganitos”.

Feunte: Google

Fuente: Croniquillas de Guanajuato – Manuel Leal